La dinastia Flavia: Tito Flavio

(30 de diciembre de 39 – 13 de septiembre de 81)

 

“Buscar donde sal Tito flavio por primera vez…”

El experimento Panzergeist

Tito Flavio Sabino Vespasiano (latín: Titus Flavius Sabinus Vespasianus),​ comúnmente conocido con el nombre de Tito fue emperador del Imperio romano desde el año 79 hasta su muerte, en el año 81.

Fue el segundo emperador de la dinastía flavia, dinastía romana que gobernó el Imperio entre los años 69 y 96; La dinatia Flavia integró los reinados de su padre, Vespasiano (69-79), el suyo propio (79-81) y el de su hermano, Domiciano (81-96).

Antes de ser proclamado emperador alcanzó renombre como comandante militar al servir a las órdenes de su padre en Judea, durante el conflicto conocido como la primera guerra judeo-romana (67-70). Cuando Vespasiano fue proclamado emperador por sus tropas (21 de diciembre de 69),  participo en el conflicto civil que asoló al Imperio durante el año de su nombramiento como emperador, conocido como el año de los cuatro emperadores. Tras dicho nombramiento recayó sobre Tito la responsabilidad de acabar con los judíos sediciosos, tarea que realizó de forma satisfactoria tras sitiar y conquistar Jerusalén, cuyo templo fue saqueado y destruido por sus tropas (que desobedecieron sus órdenes expresas de no hacerlo) en el incendio a la ciudad. Su victoria fue recompensada con un triunfo y conmemorada con la construcción del arco de Tito.

Tito gobernó con gran popularidad tras la muerte de Vespasiano el 23 de junio de 79 d. C. y fue considerado como un buen emperador por Suetonio y otros historiadores contemporáneos.

Uno de sus primeros actos como emperador fue ordenar públicamente un alto en los juicios basados en traición.​ La ley de traición, o la ley de maiestas, al principio se usó para procesar a los que corruptamente habían perjudicado a la gente y la majestad de Romapor cualquier acción revolucionaria.​ Sin embargo bajo el reinado de César Augusto esta ley también se aplicó para condenar los escritos difamatorios.​ Bajo el reinado de Tiberio, Calígula y Nerón se utilizó para justificar las ejecuciones, creando una red de informadores que hizo temblar la administración romana durante décadas.​ Tito acabó con esta práctica, declarando:

Es imposible que yo sea insultado o ultrajado de alguna forma. Yo no hago nada que merezca ser censurado, y no me importan las falsedades que sobre mí se escriban. Y en cuanto a los emperadores que ya están muertos y enterrados, ya se vengarán por sí mismos en caso de que alguien les haga algún mal, si en verdad son semidioses y poseen algún poder.​

Por consiguiente, ninguno de los senadores fue asesinado durante su reinado; Tito mantuvo así su promesa de que asumiría el cargo de Pontifex Maximus “con el objetivo de mantener sus manos limpias”.​ Los informadores públicos fueron castigados y desterrados de la ciudad. Como emperador, Tito se hizo conocido por su generosidad, y Suetonio declara que cuando terminaba un día sin haber hecho algo bueno por al menos una persona, solía decir:

Amigos, he perdido un día.

Lo más importante de su reinado fue su programa de construcción de edificios públicos en Roma (Tito finalizó el anfiteatro Flavio, conocido comúnmente como el Coliseo). La enorme popularidad de Tito también se debió a su gran generosidad con las víctimas de los desastres que sufrió el Imperio durante su breve reinado, la erupción del Vesubio en el año 79 y el incendio de Roma de 80 d. C.. Tras dos años en el cargo, Tito falleció a causa de unas fiebres, el 13 de septiembre de 81 d. C.. La gran popularidad de Tito hizo que el Senado lo deificara. Tito fue sucedido por su hermano menor, Domiciano.

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