Sergio Quintana Roig
Barcelona, año 59. Nace el autor en contra de su voluntad.
Pésimo estudiante, prefiere leer a Julio Verne, H.G. Wells o a Conan Doyle, que asistir a clase.
Solo en el mundo desde los catorce años, intenta seguir adelante con lo que encuentra, por lo que acaba fregando platos y lavando coches para conseguir pagarse los estudios en la universidad industrial, y entrar en el mundo del automóvil como programador de sistemas.
La música le acompaña toda la vida, tocando el bajo en varias orquestas y grupos de rock, gracias a lo cual envejece prematuramente.
Hostigado por varios periodistas, lectores anónimos, familiares, e incluso algún ser querido, entra en el mundo de la literatura para liberar las fantasías de una juventud perdida.