Spongia
Higiene y prácticas en las letrinas romanas
En el imaginario colectivo la Antigua Roma se asocia a menudo con el esplendor de los acueductos, las termas monumentales y un sentido avanzado de la ingeniería urbana. Sin embargo no todo era mármol y perfumes en el día a día de la higiene romana. Las letrinas públicas, frecuentes en las ciudades del Imperio, eran espacios funcionales pero sencillos con bancos de piedra perforados alineados sobre canales de desagüe.
Para limpiarse tras la defecación los romanos utilizaban una herramienta específica: la spongia, una esponja natural atada al extremo de un palo de madera. Esta se enjuagaba en un cubo con agua —a menudo mezclada con vinagre o salmuera— y quedaba disponible para el siguiente usuario. Aunque práctica, la reutilización de estas esponjas favorecía la transmisión de enfermedades gastrointestinales, como la fiebre tifoidea o el cólera, especialmente en espacios muy concurridos.
A nivel urbanístico se calcula que la ciudad de Roma llegó a contar con más de 140 letrinas públicas hacia el siglo IV d.C. Algunas disponían incluso de sistemas de flujo continuo de agua para arrastrar los residuos hacia las cloacas, aunque otras estaban más rudimentariamente conectadas a fosas o tinajas. En los hogares especialmente los de mayor rango, era habitual tener recipientes que luego eran vaciados por esclavos.
En cambio los domicilios más humildes no contaban con retrete propio: se usaban orinales, que se vaciaban en tinajas comunitarias o, directamente, en la vía pública.
El fenicio
Capítulo 20
…—Toma, en caso de que te ataquen defiéndete con esto. Tú dales duro en la boca —respondió Dietrich, pasándole el palito de la spongia…
¿Sabías que…?
🔹 En los días fríos, algunos amos hacían sentarse a sus esclavos primero sobre la piedra del asiento para calentarla antes de su uso.
🔹 A pesar de su aparente simplicidad, muchas letrinas estaban decoradas con mosaicos o frescos, y algunas incluso contaban con una pequeña barandilla para ayudar a levantarse.